Cuando flaquean las fuerzas

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Cuesta arribaHay veces en las que siento que he perdido el empuje.

Con 30 kilos perdidos, mucha gente se asombra de lo que me habrá costado llegar hasta aquí. Y alaban mi fuerza de voluntad y el esfuerzo que me habrá supuesto renunciar a tantas cosas ricas y obligarme a machacarme en el gimnasio.

Pero es que yo no siento que haya sido así. No siento que haya hecho ningún esfuerzo maratoniano para perder 30 kilos. Todo lo contrario. Por lo que sea, se me ha hecho fácil. Natural. Como si simplemente supiera que es lo que me conviene y que me va a ayudar a ser más feliz. No he pasado hambre, no me he obligado a nada que no haya disfrutado en mayor o menor medida. Y he ganado en salud y en vitalidad.

Sin embargo, en las últimas dos o tres semanas hay algo en mí que ha cambiado. Sé lo que me conviene, sé lo que no debo comer, pero no me sale natural el controlarlo. Tengo que exigírmelo. Cosa que hasta ahora no me había pasado. Y la mayoría de veces, pierdo contra mí misma en ese pequeño combate interior.

Todo ello me lleva a confirmar que existe ese momento. Ese momento, que María Corbacho llama «click», en el que te das cuenta de que tienes que cambiar de actitud. No puedes conseguir lo que nunca has conseguido haciendo las mismas cosas que siempre has hecho. En ese momento, al menos en mi caso, todo te sale natural. No vives en una exigencia permanente de hacer dieta. Sencillamente has cambiado tu alimentación hipercalórica y tu vida sedentaria por una alimentación saludable y un poco de ejercicio. Y fluye.

En mi caso, el ir viendo los resultados del cambio de actitud radical en vida, ha sido el único motor que he necesitado. Es cierto que para empezar te lo tienes que proponer. Que el momento del que hablaba tiene que llegarte. O decidirlo con todas tus fuerzas. Sin medias tintas.

El momento en el que estoy ahora no es «ese» momento. Por lo que sea (que estoy intentando comprender por mi bien), me he relajado en mis buenos hábitos y estoy comiendo más de la cuenta, sobre todo azúcares e hidratos. Tengo clarísimo que me provocan adicción, y que cuanto más como, más me apetecen. Cuando los mantenía a raya, no me daban estas ansias por comer dulces.

De ahí la imagen que ilustra este post. Lo positivo que encuentro es que soy totalmente consciente de mi recaída. Pero, como dice el dibujo, cuando estás empujándole a un coche cuesta arriba y se te va para atrás un poco, no pasa nada. Un pequeño empujón y vuelves donde estabas. Ahora, si lo dejas que siga resbalando, se te va y te toca subir toda la cuesta otra vez.

Me lo aplico. No quiero dejar que el coche se me vaya cuesta abajo.

Plural: 5 Comentarios Añadir valoración

  1. valeria dice:

    Hola guapa
    Hay veces que la voluntad flaquea y este mes es muy propicio para ello.
    Tranquila que las aguas volverán a su cauce pues como bien dices etes consciente de ello.
    Animo!!!!

    1. Varda dice:

      ¡¡Gracias, guapa!! 🙂

  2. Maruchi dice:

    Has conseguido un montón. También es cierto que necesitamos un espacio para asimilar lo conseguido y mantenerlo. Desconecta estas semanas de Navidad y a la vuelta estarás mejor.
    Un besote ☆

    1. Varda dice:

      Muchas gracias, Maruchi 🙂
      A veces somos demasiado exigentes con nosotras mismas…

      Un besico!

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